Hubo un tiempo en el que el vino se parecía demasiado a sí mismo.
Mismas uvas, mismos estilos, mismas etiquetas, mismos discursos. Funcionaba, sí. Pero algo empezó a chirriar. Los consumidores comenzaron a pedir algo más que un vino correcto: querían verdad, origen, historia y coherencia.
Hoy el vino vive una de las etapas más interesantes de su historia reciente. No porque se haya roto con la tradición, sino porque se ha vuelto a mirar a ella con otros ojos. Se habla de mínima intervención, de variedades recuperadas, de proyectos sostenibles y de denominaciones de origen emergentes que, lejos de ser una moda pasajera, están marcando el camino de lo que viene.
En AV Vinos, como distribuidores que pisan bodega, que hablan con viticultores y que escuchan tanto a hosteleros como a tiendas especializadas, vemos estas tendencias no como un titular bonito, sino como una realidad que ya está en el mercado.
El nuevo consumidor de vino no quiere ruido, quiere sentido
El cambio no empieza en la viña. Empieza en la copa.
El consumidor actual, ya sea un profesional del sector o alguien que disfruta del vino en su casa, busca vinos que cuenten algo. No le interesa tanto la perfección técnica como la personalidad. Quiere saber de dónde viene ese vino, quién lo hace, por qué se hace así y qué hay detrás de la etiqueta.
Por eso los vinos de mínima intervención han dejado de ser “raros” para convertirse en una categoría respetada. No hablamos de vinos defectuosos ni de experimentos sin control, sino de vinos elaborados con menos maquillaje, menos correcciones y más respeto por lo que da la viña cada año.
Y en paralelo, ha surgido un interés creciente por recuperar variedades autóctonas que durante décadas fueron olvidadas en favor de uvas más productivas o más comerciales. Uvas que no encajaban en el molde… y que ahora son justo lo que muchos buscan.
Raíces Ibéricas: cuando recuperar una uva es recuperar una historia
Hablar de variedades recuperadas en España es hablar, inevitablemente, de Raíces Ibéricas. Este proyecto lleva más de dos décadas demostrando que el verdadero tesoro del vino español no siempre está en las grandes denominaciones, sino en esas uvas que resistieron en silencio, en viñedos viejos, en zonas poco exploradas.
Raíces Ibéricas nace con una idea muy clara: poner en valor el patrimonio vitícola español más allá de lo obvio. Su trabajo se centra en variedades autóctonas que habían quedado relegadas a un segundo plano y en territorios con identidad propia. No desde la nostalgia, sino desde la convicción de que el futuro del vino pasa por la diversidad.
Lo interesante de este proyecto es que no se limita a rescatar uvas por romanticismo. Cada vino tiene un sentido, una coherencia con su entorno y una manera muy honesta de expresar el territorio. Aquí no hay vinos “clónicos”: cada referencia tiene una personalidad marcada, una textura distinta, una forma de hablar que no se parece a la de al lado.
Para bares, restaurantes y tiendas especializadas, trabajar con vinos de Raíces Ibéricas es ofrecer algo que no está en todas partes. Y para el consumidor final, es una forma de descubrir que el vino español aún guarda muchos secretos por descorchar.
En AV Vinos distribuimos Raíces Ibéricas porque encaja con nuestra manera de entender el sector: proyectos con relato, con raíces reales y con una propuesta que va más allá del precio o la moda.
Puedes leer más sobre Raíces Ibéricas en este artículo: ‘Raíces Ibérias, cuando el vino se hace fuerte desde sus orígenes’.
Proyectos sostenibles: Valdemonjas y el equilibrio entre tradición y responsabilidad
La sostenibilidad ya no es un valor añadido. Es una exigencia.
Pero no basta con poner la palabra “eco” en la etiqueta. Los proyectos realmente sostenibles son aquellos que integran el respeto al entorno en todas las decisiones: desde la viña hasta la bodega.
Valdemonjas es un ejemplo claro de cómo se puede trabajar desde la sostenibilidad sin renunciar a la calidad ni al carácter. Ubicada en Ribera del Duero, esta bodega apuesta por una viticultura responsable, consciente del impacto que tiene cada intervención en el viñedo.
Aquí la sostenibilidad no es marketing: es una forma de trabajar. Se cuida el suelo, se respeta el ciclo natural de la viña y se busca que cada vino sea una expresión fiel del terruño. El resultado son vinos equilibrados, elegantes, con estructura, pero sin exceso.
Valdemonjas demuestra que un proyecto sostenible no tiene por qué ser radical ni romper con la tradición. Al contrario: muchas veces, volver a prácticas más respetuosas es simplemente volver a hacer las cosas como siempre se hicieron, pero con el conocimiento actual.
Para la hostelería, estos vinos funcionan muy bien porque conectan con un público cada vez más sensibilizado. Y para las tiendas especializadas, son una respuesta sólida a quienes buscan vinos con valores claros detrás.
Desde AV Vinos apoyamos este tipo de proyectos porque creemos que el futuro del sector pasa por bodegas que entiendan que cuidar la tierra es también cuidar el negocio a largo plazo.
Denominaciones de origen emergentes: Pincerna y el valor de mirar fuera del mapa habitual
Durante años, el vino español se contó siempre desde los mismos lugares. Grandes D.O., grandes nombres, grandes volúmenes. Pero mientras tanto, en otras zonas menos mediáticas, se estaba haciendo un trabajo silencioso, constante y muy interesante.
Ahí es donde entran las denominaciones de origen emergentes. Zonas que no buscan competir con las históricas, sino ofrecer una alternativa diferente, con personalidad propia.
Pincerna es un ejemplo perfecto de esta nueva manera de entender el vino. Un proyecto que trabaja con viñedos de montaña, rendimientos bajos y una viticultura respetuosa, apostando por expresar el carácter del entorno sin artificios.
Los vinos de Pincerna no buscan gustar a todo el mundo. Buscan ser honestos. Tienen frescura, tensión, una marcada identidad y una forma de hablar del territorio que resulta muy atractiva para quienes quieren salirse del camino más transitado.
Para el profesional del vino, introducir una D.O. emergente en carta o en estantería es una forma de diferenciarse. Para el consumidor, es una experiencia de descubrimiento. Y para nosotros, como distribuidores, es una responsabilidad: acercar estos proyectos a quienes saben apreciarlos.
Si quieres saber más sobre estas bodegas no te pierdas nuestro artículo ‘Tradición e innovación en los Vinos de León’.
Es tentador pensar que todo esto son tendencias pasajeras. Que dentro de unos años volveremos a lo de siempre. Pero la realidad es otra. El sector del vino está viviendo un cambio profundo porque ha cambiado la forma de consumir, de comunicar y de valorar el producto.
Los vinos de mínima intervención, las variedades recuperadas, los proyectos sostenibles y las D.O. emergentes no sustituyen a los clásicos. Conviven con ellos. Amplían el mapa. Enriquecen la oferta. Dan más opciones tanto al profesional como al consumidor final.
Y lo más importante: generan conversación. En barra, en mesa, en tienda. Porque un vino con historia siempre se vende mejor que uno sin relato.
AV VINOS, distribuir también es interpretar el momento
En AV Vinos entendemos nuestro papel más allá de la logística. Distribuir hoy significa saber leer el momento, anticiparse a lo que viene y acompañar a nuestros clientes en esa evolución.
Por eso trabajamos con proyectos como Raíces Ibéricas, Valdemonjas o Pincerna. Porque representan una forma de hacer vino que conecta con lo que el mercado está pidiendo ahora: autenticidad, coherencia y personalidad.
Si algo nos está enseñando esta nueva etapa del vino es que no se trata de hacer más ruido, sino de hacer mejor las cosas. Y eso, cuando llega a la copa, se nota.
El vino está cambiando.
Y lo mejor es que lo está haciendo sin perder su esencia.



